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Muy adecuado para mi momento actual. De obligada lectura.

¿Alguna vez habéis querido hacer algo, pero simplemente no estabais suficientemente motivados para hacerlo? Este es siempre mi primer motivo para no pasar a la acción, y estoy seguro de que probablemente también será el vuestro. Si no estáis motivados, simplemente no tenéis la energía o el impulso para hacer lo que tenéis que hacer, ¿verdad? Bastante simple.

Pero aquí hay tres de los mayores problemas que surgen por pretender estar altamente motivados todo el tiempo:

  1. Quizá no te importa realmente lo que estás haciendo. Quizá no importa en realidad y te estás forzando a hacer algo que no quieres hacer. En este caso, tu falta de motivación es tu subconsciente que te dice “esto no es importante” o “esto no se alinea con mis valores.”
  2. La energía llega en oleadas. Y del mismo modo que cada ola tiene su cresta, también tiene una depresión. A veces tu nivel de motivación será como un tsunami arrollador. En otras ocasiones, será un flujo estable. Son ritmos naturales y seguir estos ritmos es importante, porque si no lo haces, te quemarás.
  3. A veces no te animarás antes de pasar a la acción, pero te sentirás bien después de haberlo hecho. Pongamos por ejemplo hacer ejercicio. Mucha gente teme o aborrece hacer el esfuerzo de sudar la camiseta. No están motivados a priori, al menos no lo suficiente para romper la resistencia mental ante el trabajo. Pero se sienten sensacionales cuando han terminado el ejercicio. Por lo tanto, a veces no puedes confiar en tener una alta motivación a priori, a veces hay que confiar en que la motivación llegará después.

¿Quiere esto decir que la motivación no es importante? No, sigue siendo importante y juega su papel. Pero demasiado a menudo resulta fácil caer en la trampa de pensar que hay que estar totalmente entusiasmados por algo antes de hacerlo. No vas a tener siempre un entusiasmo total. Y está bien. Es lo que se llama seguir tu ritmo natural.

El motivo por el cual empecé a considerar este modo diferente de abordar mis objetivos fue porque las soluciones típicas de motivación no funcionaban para mí. A veces funcionaban y otras no. A veces visualizar el éxito era muy motivante y otras simplemente fracasaba tontamente. Sólo cuando me permití dejarme ir, el éxito me llegó de forma más fácil. Lo admito, esto puede parecer difícil al principio, pero es cuestión de confianza. Tienes que confiar en tu auténtico ser para decirte cuando es hora de pasar a la acción y cuando lo es para sólo estar.

Aquí tenemos algunos ejemplos para practicar este modo no-competitivo de manifestar tus deseos:

  1. Practica escuchar tu intuición. Muchos de nosotros tendemos a cuestionar la validez de nuestra intuición. Favorecemos nuestra mente racional y su método de explicación seguro y lógico. Nuestra mente intuitiva, sin embargo es igual de válida. Tal como dijo Einstein una vez “La mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el don.” Aprende a honrar tu don intuitivo practicando el hacerte preguntas y escuchando la respuesta que te das sin intentar deducir la respuesta lógicamente.
  2. Tómate el tiempo de preguntarte qué quieres realmente. A menudo queremos adherirnos a la consecución de nuestros objetivos y olvidamos escuchar lo que realmente queremos. En lugar de crear objetivos como medio de satisfacer nuestros deseos, nos convertimos en esclavos de ellos. Siempre que sientas que tu objetivo te está frenando, pregúntate “¿Qué quiero en realidad?” y escucha en silencio la respuesta que recibes.
  3. Acepta que no estarás siempre locamente motivado. Si esperas a estar increíblemente motivado para pasar a la acción estás poniendo mucha presión en ti mismo. Es mejor aligerar la presión permitiéndote estar medianamente interesado o incluso en un estado de temor. Al permitirte estar en este estado haces que sea más fácil moverte y continuar porque ya no te estás resistiendo. Cuando te resistes al estado en que estás, lo perpetúas.
  4. Conéctate a tu flujo. Todos tenemos momentos en que somos más creativos o tenemos más energía, y todos tenemos momentos en que nos apetece descansar o recargar. Para algunos de nosotros, esos recesos y flujos pueden darse en ciertos momentos del día, para otros se darán de forma totalmente aleatoria. La clave está en poner atención y explotar esos flujos de energía. Cuando pasas a la acción volcándote totalmente estás lleno de energía y al permitirte relajarte cuando estás en un estado de calma, te respetas y te honras a ti mismo. Cumplirás más cosas siguiendo tus ritmos naturales que tratando de forzarte a ti mismo.

Hay un momento para ser productivo y hay un momento para descansar. Del mismo modo que en la naturaleza hay un momento para la actividad y la vida nueva en primavera, y hay un momento para descansar y retraerse al interior en invierno. Igual que la naturaleza sabe que su crecimiento perpetuo es insostenible, nosotros tenemos que darnos cuenta de que esperar ser productivos todo el tiempo nos puede llevar a quemarnos o a ser menos productivos.

Puede que sea hora de que empecemos a escuchar nuestros cuerpos. Pienso que cuanto más seguimos el modo de actuar de la naturaleza, más inteligentemente vivimos.

Fuente: Yoriento

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